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Sidney Michael Dickens nació en 1963 en Prince Rupert, un pequeño pueblo rural de pescadores sobre la costa accidentada oeste de la provincia de Colombia Británica, en Canadá. Hasta los 28 años de edad trabajó como pescador comercial; en las temporadas bajas, servia hamburguesas sobre los transbordadores y dedicaba su tiempo libre al dibujo y a la pintura.

En 1983, Dickens fue admitido al prestigioso Colegio de Arte y Diseño Emily Carr de Vancouver. Casi inmediatamente, Dickens encontró que le faltaba un espacio físico donde podría poner en práctica sus ideas. En menos de un año, abre su primer taller y empieza a desarrollar los procesos y las técnicas que con el tiempo culminarían en el estilo único de sus obras de hoy.

En 1987, Dickens emprende un viaje inspirador a Europa que el considera como el punto decisivo en el desarrollo de su carrera artística. Al regresar, decide trasladar su taller de Vancouver a las orillas del mar sobre la Isla Queen Charlotte (Haida Gwaii), ubicado en el extremo Norte de la costa pacifica de Canadá. La belleza elemental de este yermo mítico y aislado amplió la visión de Dickens, quien comienza lo que favorecería un importante trayecto de desarrollo artístico. Incapaz de adquirir material de arte tradicional, comienza a experimentar con una multitud de medios incluyendo metal, alambre, barro, hojas y huesos de ballena que recupera de la playa. Dickens se enseña a si mismo la soldadura usando pedazos de cobre que recupera de la industria forestal de la isla, un desarrollo que dio luz a una colección de esculturas corporales que figuran en varias publicaciones de moda.

En 1988, una de sus obras, creada enteramente de materiales orgánicos, fue escogida para el cartel de la retrospectiva de artistas jóvenes del Canadá que tuvo lugar en el Museo de Ciencias Naturales de Ottawa, en Ontario. Fue durante este viaje que Dickens descubre "el arte del negocio", un descubrimiento inestimable para su futuro. Dickens combina las características de un excelente artista y un alquimista disparatado, desarrollando continuamente su vision personal, una síntesis de la naturaleza, del tiempo y de los elementos que unen nuestro pasado a ßnuestro futuro.

En 1989, Dickens asistió al Instituto de Allende, en la colonia de artistas renombrada internacionalmente de San Miguel de Allende, al norte de la ciudad de México en la Sierra Occidental, cerca de Guanajuato. Durante dos años estudia escultura y vaciado de bronce, y comienza un trayecto espiritual por lugares como Egipto y Perú; la influencia de estas culturas se manifiesta en sus obras de hoy.

Durante sus viajes, Dickens otorga bastante tiempo al trabajo de investigación. Es mediante este proceso de destilación que logra afilar su capacidad de interpretación del arte antiguo para adaptarlo a las susceptibilidades de la vida contemporánea. Una característica sobresaliente es su habilidad de encontrar belleza artística en recuerdos y vestigios de nuestro pasado. "Las imágenes del tiempo son virtualmente infinitas", dice Dickens, "es solamente cuestión de una re-interpretación, un pequeño reajuste, una perspectiva moderna, si quiere."

En 1991, Dickens regresa a Vancouver y establece un nuevo taller en el centro histórico de Vancouver. Ahí es donde encuentra su medio preferido de yeso y crea los primeros prototipos para su serie de placas murales decorativas de 6 y 8 pulgadas, llamándolos "Azulejos de Recuerdo".

Ahora, sus Azulejos de Recuerdo son aclamados internacionalmente, se venden cientos de miles de azulejos en mas de 15 países a través del mundo. Han llamado la atención de las estrellas al igual que la publicidad. Estrellas como Jann Arden, Sarah McLachlan, Allyssa Milano, Cher y Vanessa Williams son fervientes coleccionistas de los azulejos.